martes, febrero 20, 2007
Efectos fisiológicos

La práctica de la meditación reporta múltiples efectos fisiológicos en un practicante. Dentro de los más comunes están el aliviar el stress y bajar la presión sanguínea.
Al analizar la actividad cerebral durante la meditación, usando un electroencefalograma, se puede apreciar que se pasa de las ondas beta (actividad normal, consciente y alerta, de 15-30 Hz) a ondas alfa (relajación, calma, creatividad, 9-14 Hz). Meditación más profunda lleva a registrar ondas theta (relajación profunda, solución de problemas, 4-8 Hz) y en meditadores avanzados se puede detectar la presencia de ondas delta (sueño profundo sin soñar, 1-3 Hz)
¿Qué es la Meditación?

Su propósito es pacificar y calmar la mente. Si mantenemos una mente apacible, no tendremos preocupaciones ni angustias y disfrutaremos de verdadera felicidad; pero si nuestra mente no está calmada, no conseguiremos sentirnos felices, aunque estemos rodeados de las mejores condiciones.
Si nos adiestramos en la meditación, iremos descubriendo en nuestro interior una paz y una serenidad cada vez mayores y disfrutaremos de una forma de felicidad que se irá volviendo más pura. Finalmente, nos sentiremos siempre dichosos, incluso ante las situaciones más adversas.
Al igual que un globo suelto en el aire se zarandea de un lado a otro al capricho del viento, nuestra mente se tambalea inestable a merced de las circunstancias externas. Si nos van bien nos sentimos felices, pero si nos van mal de inmediato nos sentimos incómodos.
Tales cambios de humor surgen porque nos involucramos en demasía con las situaciones externas. Somos como niños que al construir un castillo de arena en la playa, se llenan de excitación; pero cuando las olas lo destruyen se ponen a llorar. Por medio de la meditación aprendemos a crear un espacio en nuestro interior y tener una flexibilidad y claridad mental que nos permite controlar nuestra mente sin vernos afectados por los cambios de las circunstancias externas. De manera gradual, desarrollamos una estabilidad mental, un equilibrio interior que nos permite estar siempre felices, en vez de oscilar entre los extremos de la euforia y el desaliento.
Si nos adiestramos en la meditación con regularidad, llegará un día en que seremos capaces de erradicar las perturbaciones mentales, que son las causas de todos nuestros problemas y sufrimiento. De este modo llegaremos a disfrutar de la paz interna permanente, conocida como "la liberación" o "el nirvana". A partir de entonces, día y noche, vida tras vida, sólo experimentaremos paz y felicidad.
Aprender a Meditar

Aprender a meditar no es difícil, pero la práctica puede ser un reto. Hay muchas formas de meditación, y es conveniente explorar varias técnicas hasta que encuentras un estilo que te acomode. Si no has tenido experiencia en Meditación te sugiero que tomes una clase de meditación o un Taller de un practicante experimentado. Existen varias opciones donde uno puede empezar, yo mismo ofrezco talleres periódicamente.
(Ver en mí pagina Web. Los eventos programados)
Si conoces alguna técnica, te invito a intentar esta simple pero efectiva técnica. Siéntate en una posición cómoda con la espalda erguida, sin tocar el respaldo de la silla. Algunas personas le gusta cruzar las piernas, y otras prefieren de rodillas. Es también común sentarse en una silla con respaldo. Permite que tu cuerpo se relaje, realiza unas cuantas respiraciones profundas para transportarte a un espacio silencioso.
En cuanto te relajes, enfócate en la sensación de tu respiración al entrar y salir de la nariz en el labio superior. No hay necesidad de cambiar la cadencia de tu respiración. Simplemente obsérvalo al entrar y salir. Notarás que la mente suele divagar. Esto es natural. Una vez que te has dado cuenta de que tu mente se ha desviado, tráela gentilmente de regreso a la respiración.
El proceso entero se trata de traer la mente de regreso al enfoque de la respiración una y otra vez. Procura que no te desanime mucho el que tu mente divague. No es factible que se relaje de un día para otro.
En vez de reprenderte por permitir que tu mente divague, agradécete que te estas dando cuenta y gentilmente vuelve a enfocarla en la respiración.
Recomiendo que te sientes diariamente por 20 minutos. Puedes tomar el tiempo con un reloj en tus piernas, entonces abre tus ojos suavemente cuando pienses que te estas acercando y fíjate que la manecilla larga del reloj marque 20 minutos. Después de un tiempo de práctica sabrás cuanto tiempo estar sentado.
Una ultima sugerencia. Si tienes alguien con quien meditar que este dispuesto a hacerlo contigo, encontrarás que es más fácil. También hay grupos en la mayoría de las ciudades o pueblos. Busca donde están.
La Meditación

Si examinamos nuestra vida, nos daremos cuenta de que empleamos casi todo nuestro tiempo y energía en alcanzar objetivos mundanos, como seguridad material y emocional.
Esta clase de logros nos hacen felices durante un tiempo, pero no nos proporcionan la satisfacción plena y duradera que tanto deseamos.
Tarde o temprano nuestra felicidad se transforma en insatisfacción y buscaremos otros placeres mundanos, que al estimular el apego, los celos, las frustraciones y otras perturbaciones mentales, producirán de forma directa o indirecta nuevos sufrimientos físicos y mentales. Además, al esforzarnos por satisfacer nuestros deseos, a menudo se deterioran nuestras relaciones con los demás.
La práctica consistente de la meditación produce un entendimiento que “La felicidad es un estado mental”, por lo tanto está en nuestra mente y no en objetos externos.
Nos ayuda a cultivar estados mentales que nos proporcionan felicidad y tranquilidad hasta en las circunstancias más adversas.
El adiestramiento en la meditación acerca nuestra mente a la sabiduría, por lo tanto de manera natural haremos acciones virtuosas que no solo nos beneficiarán a nosotros mismos, sino también a quienes nos rodean; de esta forma con la sabiduría que se obtiene de la meditación nos abstendremos de cometer acciones perjudiciales y así evitaremos todos nuestros problemas y sufrimientos.